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autoy desde Twitter
11 04 09

Una de redes sociales

Uno de los inventos de la pomposamente llamada “Web 2.0” es un supuestamente novedoso caracter social de los servicios: interacción, democracia, participación, ubicuidad y otros palabros que van perdiendo su sentido a medida que se soban empleándolos en cualquier contexto y generalizándolos sin miramientos. A poco que observemos los que llevamos un tiempo en esto nos daremos cuenta de que no es mas que un intento de volver a vendernos lo de siempre con un envoltorio más moderno, más limpio, más minimal, más ecológico, más igualitario. Lo más.

En realidad desde que existe Internet las redes de comunicaciones siempre han sido sociales en el sentido de que ponen en contacto a gente separada en el tiempo y el espacio. Es la razón de ser de Internet. Desde los primigenios BBS y listas de correo -anteriores a la propia web- hasta los foros, el IRC, la mensajería instantánea y tantos otros servicios de participación masiva durante los 90 y principios de la década actual. Cada servicio con sus ventajas e inconvenientes: los BBS, foros y listas de correo permitían amplias e interesantes discusiones asíncronas que finalmente se perdían en el olvido aplastadas por los topics mas novedosos. En el caso de la mensajería instantánea y el IRC podías pasarte tranquilamente el 90% del tiempo en espera mientas aparecía alguien con quien comentar la última chorrada que se te pasaba por la cabeza. ¿La web en si? tremendamente aburrida y repetitiva. Y en esto que llega la Web 2.0.

Algunos lumbreras de Silicon Valley debieron ponerse a observar el panorama cayendo en la cuenta de lo que todos veníamos denunciando: lo que fallaba en Internet eran los contenidos. Pero claro, pagar a alguien para crear contenidos es caro, muy caro si los quieres de una cierta calidad. La solución ideal podría venir de la mano del propio usuario de modo que yo te doy la plataforma y tu me das los contenidos. Así, de gratis. Pero claro, cuando le das el poder a una panda de descerebrados pasa lo que pasa: la red se llena del estiércol de unas personas empeñadas en demostrar que la estupidez no tiene límites.

Había que parar ese sinsentido, esa riada de mal gusto autodestructiva que no llevaba a Internet mas que por el desagüe. Pero claro, pensaron los lumbreras de la Web 2.0, moderar tal cantidad de detritos generados por segundo es una tarea imposible además de muy cara. La solución pasa entonces por la democracia. Total, la cantidad de despropósitos que se han justificado en su nombre a nivel mundial no puede degradar más su significado. Confiando en la sabiduría de las masas se crean más servicios que nos llenan la vida de votos, preferencias, favoritos, tags y trackbacks que se intercambian como los cromos y estratifican las redes sociales en personas mas o menos influyentes. El resultado es una vuelta al punto de partida pero a gran escala: unos pocos generan los contenidos y los demás se dedican a repetirlos hasta la náusea.

Todo esto nos lleva a la situación actual en la que una economía apretada y la necesidad de sacar rendimiento monetario a tal cantidad de servicios gratuítos sirven como pretexto para cometer abusos de cualquier tipo. En Febrero sin ir mas lejos Facebook revisaba sin previo aviso sus términos de servicio (TOS) en los que explicitaba que cualquier contenido agregado por un usuario pasaba a ser propiedad de Facebook. Esto causó -por obra y gracia de la democracia 2.0- una notable revuelta de bajas masivas que obligó al señor Zuckerberg a rectificar a los tres días volviendo a los términos antiguos -y vigentes en estos momentos- que paradójicamente declaran exactamente lo mismo que el polémico y fallido TOS pero de forma implícita, a hurtadillas. Concretamente en este párrafo:

“Cuando usted fija el Contenido de Usuario al Sitio, usted autoriza y nos dirige para hacer tal copia de eso como consideramos necesario para facilitar la fijación y el almacenaje del Contenido de Usuario sobre el Sitio. Por fijando el Contenido de Usuario a cualquier parte del Sitio, usted automáticamente concede, y usted representa y garantiza que usted tiene el derecho de conceder, a la Empresa un irrevocable, perpetuo, no exclusivo, transferible, totalmente pagado, por todo el mundo licenciar (con el derecho a la sublicencia) para usar, copiar, públicamente para funcionar, públicamente para mostrar, reformatear, traducir, el extracto (en el todo o en parte) y distribuir tal Contenido de Usuario para cualquier objetivo, comercial, la publicidad, o de otra manera, sobre o en la conexión con el Sitio preparar los trabajos derivados de, o incorporarse en otros trabajos, tal Contenido de Usuario, y conceder y autorizar las sublicencias del anterior. Usted puede quitar su Contenido de Usuario del Sitio en cualquier momento. Si usted decide quitar su Contenido de Usuario, la licencia concedida encima automáticamente expirará, sin embargo usted reconoce que la Empresa puede conservar las copias archivadas de su Contenido de Usuario. Facebook no afirma ninguna propiedad sobre su Contenido de Usuario; más bien como entre nosotros y usted, sujeto a los derechos concedidos a nosotros en estos Términos(Condiciones), usted conserva la propiedad llena de todo su Contenido de Usuario y cualquier derecho de propiedad intelectual u otro derecho de propiedad asociado con su Contenido de Usuario.”

¿Fijar el contenido? ¿Por todo el mundo licenciar? ¿Con el Sitio preparar? Aunque parezca una traducción al castellano realizada por un monje tibetano disléxico - y dado que Zuckerberg es multimillonario pero no tiene suelto para pagar un traductor humano en condiciones- podemos dirigirnos a la misma web en inglés para salir de dudas y llegar a la misma conclusión: el coche es de mi padre pero me reservo la licencia de cogerlo cuando me de la gana, tunearlo, estrellarlo, atropellar gente, colgarle anuncios y en último caso venderlo. Ahí es nada. El caso es que a pesar de estas tiránicas condiciones todo el mundo se dió por satisfecho tras la vuelta a las mismas. Todo porque los iletrados usuarios Menéame, Digg y Valleywag promocionaron noticias de que Facebook había capitulado por las presiones sociales. Todo porque las masas votaron unánimemente que se había vuelto a la normalidad. Todo en virtud de la democrática Web 2.0.