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autoy desde Twitter
23 02 09

Dropbox

Quiero terminar este bloque de entradas dedicadas a las tecnologías que han hecho posible la puesta en marcha de este blog hablando de uno de los servicios que más me ha sorprendido últimamente.

Dropbox es uno de esos productos que tiene como carta de presentación el manido cartel de “computación en la nube” y como tal puede echar para atrás, llevando al error de pensar que se trata de una de esas estrategias de marketing que tanto gustan a los medios 2.0. Lo mas probable es que si nadie me lo hubiera recomendado personalmente nunca lo hubiera probado porque en ocasiones es muy difícil separar el grano de la paja que tanto abunda por la red y tampoco es cuestión de pasarse el día apuntándose a cosas que no vas a usar.

En breve: un espacio de almacenamiento en Internet de 2 GB en modalidad gratuíta o  50 en modalidad “Pro” (el espacio disponible es lo único en que se diferencian). Hasta ahora nada espectacular pero es aquí donde se acaban las comparaciones con otros servicios similares. El que no tenga limitaciones de tamaño de archivo es un problema menos con el que lidiar. El que se pueda sinconizar con los contenidos de una carpeta local es una razón mas que suficiente para hacerse una cuenta y ponernos manos a la obra.

Además de disponer de una interfaz web muy clara y limpia para subir y trabajar con archivos tenemos un  sencillo cliente de sincronización multiplataforma Mac, Linux y Windows. La interfaz web es muy útil cuando estamos en equipos en los que no podemos instalar el cliente pero necesitamos acceder a los archivos, permitiéndonos seguir trabajando donde quiera que estemos.

El cliente de sincronización funciona en segundo plano de forma totalmente transparente, de forma muy similar a como trabajan iDisk o Time Machine: los pones en marcha y te olvidas. Abres un archivo y vas guardando cambios, el cliente se encarga de ir actualizando su copia en Dropbox. Para ver una demostración os recomiendo este screencast en que se aprecia la sencillez de uso de la que hablo.

Bien, una razón menos para contratar MobileMe. Sin embargo lo que pone la guinda al pastel, lo que realmente me ha enamorado, es la serie de funcionalidades que ofrece a mayores:

  • El poder obtener enlaces públicos a cualquier documento almacenado en la carpeta Public. Esto nos permite enviar por correo a cualquiera un enlace para su descarga pero las posibilidades son enormes. Sin ir mas lejos, el HTML de este blog llama al CSS alamcenado en mi Dropbox para poder editarlo en cualquier sitio. También he aprovechado para enviar un archivo a un familiar de casi 1 GB con un simple enlace de correo, la velocidad de descarga es excelente. Justo es decir que el iDisk de MobileMe también dispone de una funcionalidad similar.
  • Una vez borrados los archivos de Dropbox, tanto en la web como en nuestro disco local, siempre podemos recuperarlos con una opción “undelete” que tenemos en la interfaz web.
  • Si trabajamos con un documento y vamos guardando los cambios tenemos acceso a todas sus versiones desde la interfaz web, pudiendo recuperar cualquier punto de la edición. Esto es un verdadero lujo.
  • De camino viene una app nativa para iPhone para dar movilidad total al asunto. ¿Que mas se puede pedir?

Como aspectos negativos podemos destacar que el cliente está algo verde en todas las plataformas -por algo es beta- y en ocasiones tarda mas de 10 minutos en volver a sincronizar, obligando a cerrarlo y abrirlo fara forzar una sincronización cuando nos haga falta. También hay muchas quejas en los foros de que puede merendarse la CPU si se deja abierto mucho tiempo, razón por la que lo suelo arrancar y cerrar manualmente cuando lo necesito. Existen versiones experimentales en los foros de Dropbox -para los mas aventureros- que acaban con estos fallos que quizás empañan un poco un producto que de otro modo sería redondo. También echamos de menos algo que se encuentre entre 0 y 99$/año y que ofrezca entre 10 y 15 GB pero quizás cuando el producto sea mas maduro.

Wikis, servidores web, sincronización de documentos y favoritos, granja de archivos o cualquier cosa que se nos ocurra. Todo es posible cuando defines un servicio de forma tan sencilla y abierta. ¿Quién quiere un pendrive?