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autoy desde Twitter
05 02 10
reblogged from: Minimal
As computers have increased in complexity my enjoyment of them has plummeted.John Graham-Cumming (via mnmal)
30 01 10

Computación electrodoméstica

Recuerdo, hace ahora un cuarto de siglo, cuando mi abuelo se afanaba en explicarme con detalle el funcionamiento del motor de cuatro tiempos -uno de los inventos más asombrosos del hombre, decía- pensando en que los fundamentos de la mecánica motriz me resultarían de provecho a efectos prácticos algún día. En aquellos tiempos lo habitual era que “el hombre de la casa” tuviera ciertos conocimientos técnicos de mantenimiento cuando se enfrentaba a la compra de su primer vehículo ya que era normal que los niveles de aceite, agua y temperaturas de distintos componentes se midieran de forma manual y cada uno lo hacía por sí mismo. Mi padre también daba importancia a aquellos, en su mente, imprescindibles requisitos de cultura general que intentaba transmitir a mi hermana cuando sacó el carnet a finales de su adolescencia. Los coches eran por aquel entonces, máquinas poco fiables a las que había que tratar con mimo y emplear tiempo en su mantenimiento. Hoy en día ya sabemos todos como va esto: te compras un coche y cada ciertos kilómetros pasas por tu servicio técnico donde le enchufan un cable e informa a un ordenador del estado del vehículo, sin intervención ni del usuario ni del servicio de asistencia humano que sólo actúa en un posible cambio de piezas por desgaste.

En paralelo, a finales de los ‘60 en EEUU, culminaba un cambio si cabe mas radical: la transmisión automática, de larga tradición en este país desde la introducción del icónico Modelo T de Henry Ford, reemplazaba de forma generalizada a la manual proporcionando al usuario novel una forma mas sencilla de aprender la conducción, centrándose en lo que tiene delante y dejando atrás complicadas estrategias de cambios manuales que, aunque una vez dominadas por repetición resultan sencillas, siempre supone una curva de aprendizaje ciertamente intimidatoria. El logro técnico en este caso consistió en abstraer la transmisión del proceso de conducción y reducirlo a su esencia: el deseo de trasladarse de un punto a otro.

En 1962 Thomas Kunh propuso la teoría del “Salto Paradigmático”: el avance científico no es gradual y evolucionario sino que son una serie de periodos de calma interrumpidos por revoluciones intelectuales violentas en los que una manera de ver el mundo es reemplazada por otra, en ocasiones antagónica. Son innumerables los casos que se dan en la historia en los que nuevos métodos técnicos reemplazan a los antiguos, no sin antes provocar conflictos con quienes mantienen que el método clásico es el correcto: el paso del Sistema Ptolemáico al de Copérnico, el cambio de la física clásica de Newton a la moderna del relativismo y la física cuántica…

De forma clara, el nacimiento de Internet está sembrando la posibilidad de un salto paradigmático social, si acaso frenado por la falta de penetración en determinados estratos de la sociedad, en gran parte por falta de familiaridad con las máquinas computacionales. Si, existe el ordenador personal, pero es una máquina intimidatoria y poco fiable que requiere emplear tiempo en su aprendizaje y mantenimiento. Sin embargo es notable que en los últimos años se haya retomado la idea de un cambio paradigmático en el mundo de la computación. Esta sensación de cambio inminente se ha visto reforzada por el enorme avance que ha tenido la informática de bolsillo en virtud de la telefonía móvil en los últimos ocho años. Mientras en los ‘60 y ‘70 dicho cambio se adivinaba lejano (reflejado en el futurismo pop) las tecnologías de las que hoy disponemos hacen pensar en que los modelos de interacción clásicos como el teclado, el ratón y -sobre todo- la metáfora del escritorio y el sistema de ficheros están agotados por su propia complejidad. Si hay algo que me sorprende del mundo de la tecnología informática, con todo su vertiginoso avance, es ver como se ha mantenido inercialmente en determinados paradigmas de interacción durante casi treinta años. Durante todo este tiempo hemos estado viviéndola en modo manual.

Es paradójico que a medida que la tecnología es cada vez más compleja la forma de interactuar con ella se vuelve cada vez mas simple, escondiendo los detalles técnicos al usuario, permitiéndole centrarse en la acción. Los ordenadores que la amplia mayoría de las personas usarán en un futuro se parecerán más a un electrodoméstico: una lavadora, un microondas, un televisor… le das a un botón y haces lo que deseas, sin necesidad de saber siquiera qué es un ordenador, sólo para lo que sirve. En parte esto será posible por la revolución que han supuesto los teléfonos móviles, en la práctica ordenadores de interfaces abstraídas. Por otra parte habrá personas que prefieran o necesiten el método manual -bien por su profesión, bien por hobby- pero a diferencia de hoy serán una minoría.

Como he expresado anteriormente no me gusta hablar del futuro porque es cambiante e imprevisible pero en este caso no estoy hablando del futuro, sino de un dispositivo que estará en las tiendas en un par de meses, el primer ordenador de la era moderna. Si, ha habido intentos similares por parte de otros, intentos que han quedado en prototipo en muchos casos, intentos que se han quedado en meras demostraciones o intentos en los que -bien el hardware, el software o ambos- han quedado cojos o fallan en el apartado ergonómico. Utilizando las mismas metáforas visuales y vocabulario gestual de otro ordenador mas pequeño que ya funcionaba como un electrodoméstico -uno que el gran público ya sabe manejar- han puesto en la calle el primer computador que funciona en modo automático, el primero que permite que te concentres en las tareas que quieres hacer y en nada más. El primer ordenador que, en definitiva, hace desaparecer al ordenador y todo lo que conlleva, llevándote del punto A al B. Cuando además la presentación de dicho dispositivo levanta ampollas entre los eruditos de la informática clásica sabemos sin lugar a dudas que estamos además ante el comienzo de un cambio paradigmático.

27 07 09
reblogged from: Minimal Mac
People think it’s this veneer — that the designers are handed this box and told, ‘Make it look good!’ That’s not what we think design is. It’s not just what it looks like and feels like. Design is how it works.Steve Jobs (via minimalmac)
24 05 09

La nube

En el contínuo reinventar la rueda al que nos someten los medios informativos tecnológicos nos econtramos con asombrosos ejemplos de márketing, capaces de impulsar modas que para sí quisiera la industria textil femenina. El término tecnológico más fashion en todas las pasarelas desde hace algunas temporadas es la nube.

La computación en la nube viene a consistir en una serie de servicios que permiten almacenar permanentemente en servidores nuestros datos para poder consultarlos desde cualquier dispositivo conectado a Internet mediante un cliente que los guarda de forma local temporalmente. ¡Qué me dices! ¡clientes y servidores! ¿Quieres decir, como esos clientes y servidores de correo que llevo usando 15 años? Exactamente eso, porque si una hay una cualidad en el márketing al uso sería la de vendernos con otro nombre lo que ya venimos haciendo desde hace tiempo.

En cierto modo la computación en la nube es conceptualmente idéntica al sistema de procesamiento de datos que predominó, cual dinosaurio tecnológico, en los 60 y 70: los mainframes. En un momento en el que el coste de los procesadores y memoria era enorme tenía sentido que una serie de terminales sin capacidades de computación propia -terminales tontos- se conectaran a un servidor central que proveía del músculo necesario para llevar a cabo las tareas de todos los usuarios. A pesar de la importancia que se les dió en su momento, la muerte de los mainframe fue povocada por el propio avance tencnológico en los 80 con el abaratamiento de los ordenadores personales, suficientes para dedicar de forma individual todos los recursos a cada usuario, haciendo prescindible el concepto de cerebro centralizado.

La estructura cliente-servidor de Internet ha traído de vuelta las ideas del mainframe en forma de enormes y carísimas granjas de servidores gobernados por Google, Amazon o Yahoo. La idea vuelve a ser que las granjas se ocupen de almacenar y procesar nuestros datos, mientras nos conectamos a ellas con nuestros terminales, cada vez menos tontos y más baratos. Y esto es así porque en estos momentos es impensable que uno pueda costearse el tener sus propios servidores en casa, tanto a nivel económico como práctico. De hecho si así fuera pasaríamos de la estructura Cliente-servidor predominante desde los inicios de Internet a una red de iguales en la que todos fueramos clientes y servidores a la vez (¿os suena eso del p2p?). Quizás es algo pronto para pensar en un peer-to-peer computing pero igual me apropio el término antes de que llegue a las pasarelas. Ah vale, que llego tarde [pdf].

Sin intentar aventurar lo que va a ocurrir en el futuro, todavía lejano y traicionero, nos encontramos actualmente con un problema fundamental a la hora de trabajar con la nube: el acceso a los datos cuando no tenemos conectividad a Internet. Se me ocurren muchas situaciones de la vida real en las que esto sucede y otras en la que es incluso deseable. El problema afecta a los servicios puramente residentes en Internet como las aplicaciones de Google (Gmail, Reader, Calendar, Docs…), Flickr, Soundcloud y varios cientos más. Por lo general el inconveniente se resuelve usando clientes de terceros que sincronizan los datos con dichos servidores periódicamente y los guardan de forma local en uno o varios de nuestros dispositivos. La desventaja -o ventaja dependiendo del caso- es que sustituímos la interfaz de usuario del servicio original por la de un tercero, en ocasiones superior en funcionalidad y usabilidad (véase clientes de Twitter, clientes IMAP para Gmail o lectores RSS).

Una segunda solución al problema del acceso offline es la que propone Google con Gears o Palm con su WebOS: las aplicaciones se acceden usando la interfaz web habitual, conservando el GUI que propone el servicio, pero podemos seguir teniendo los datos de forma local ya que estos se guardan en bases de datos que siguen disponibles cuando estamos sin conexión, gracias a la especificación HTML5.

Este es el futuro inmediato, pero todo esto no supone más que refinamientos, problemas técnicos que al usuario final ni le van ni le vienen. El cambio está permitiendo que pasemos de trabajar en la nube a trabajar con la nube. Así hasta la siguiente reinvención de la rueda.

11 04 09

Una de redes sociales

Uno de los inventos de la pomposamente llamada “Web 2.0” es un supuestamente novedoso caracter social de los servicios: interacción, democracia, participación, ubicuidad y otros palabros que van perdiendo su sentido a medida que se soban empleándolos en cualquier contexto y generalizándolos sin miramientos. A poco que observemos los que llevamos un tiempo en esto nos daremos cuenta de que no es mas que un intento de volver a vendernos lo de siempre con un envoltorio más moderno, más limpio, más minimal, más ecológico, más igualitario. Lo más.

En realidad desde que existe Internet las redes de comunicaciones siempre han sido sociales en el sentido de que ponen en contacto a gente separada en el tiempo y el espacio. Es la razón de ser de Internet. Desde los primigenios BBS y listas de correo -anteriores a la propia web- hasta los foros, el IRC, la mensajería instantánea y tantos otros servicios de participación masiva durante los 90 y principios de la década actual. Cada servicio con sus ventajas e inconvenientes: los BBS, foros y listas de correo permitían amplias e interesantes discusiones asíncronas que finalmente se perdían en el olvido aplastadas por los topics mas novedosos. En el caso de la mensajería instantánea y el IRC podías pasarte tranquilamente el 90% del tiempo en espera mientas aparecía alguien con quien comentar la última chorrada que se te pasaba por la cabeza. ¿La web en si? tremendamente aburrida y repetitiva. Y en esto que llega la Web 2.0.

Algunos lumbreras de Silicon Valley debieron ponerse a observar el panorama cayendo en la cuenta de lo que todos veníamos denunciando: lo que fallaba en Internet eran los contenidos. Pero claro, pagar a alguien para crear contenidos es caro, muy caro si los quieres de una cierta calidad. La solución ideal podría venir de la mano del propio usuario de modo que yo te doy la plataforma y tu me das los contenidos. Así, de gratis. Pero claro, cuando le das el poder a una panda de descerebrados pasa lo que pasa: la red se llena del estiércol de unas personas empeñadas en demostrar que la estupidez no tiene límites.

Había que parar ese sinsentido, esa riada de mal gusto autodestructiva que no llevaba a Internet mas que por el desagüe. Pero claro, pensaron los lumbreras de la Web 2.0, moderar tal cantidad de detritos generados por segundo es una tarea imposible además de muy cara. La solución pasa entonces por la democracia. Total, la cantidad de despropósitos que se han justificado en su nombre a nivel mundial no puede degradar más su significado. Confiando en la sabiduría de las masas se crean más servicios que nos llenan la vida de votos, preferencias, favoritos, tags y trackbacks que se intercambian como los cromos y estratifican las redes sociales en personas mas o menos influyentes. El resultado es una vuelta al punto de partida pero a gran escala: unos pocos generan los contenidos y los demás se dedican a repetirlos hasta la náusea.

Todo esto nos lleva a la situación actual en la que una economía apretada y la necesidad de sacar rendimiento monetario a tal cantidad de servicios gratuítos sirven como pretexto para cometer abusos de cualquier tipo. En Febrero sin ir mas lejos Facebook revisaba sin previo aviso sus términos de servicio (TOS) en los que explicitaba que cualquier contenido agregado por un usuario pasaba a ser propiedad de Facebook. Esto causó -por obra y gracia de la democracia 2.0- una notable revuelta de bajas masivas que obligó al señor Zuckerberg a rectificar a los tres días volviendo a los términos antiguos -y vigentes en estos momentos- que paradójicamente declaran exactamente lo mismo que el polémico y fallido TOS pero de forma implícita, a hurtadillas. Concretamente en este párrafo:

“Cuando usted fija el Contenido de Usuario al Sitio, usted autoriza y nos dirige para hacer tal copia de eso como consideramos necesario para facilitar la fijación y el almacenaje del Contenido de Usuario sobre el Sitio. Por fijando el Contenido de Usuario a cualquier parte del Sitio, usted automáticamente concede, y usted representa y garantiza que usted tiene el derecho de conceder, a la Empresa un irrevocable, perpetuo, no exclusivo, transferible, totalmente pagado, por todo el mundo licenciar (con el derecho a la sublicencia) para usar, copiar, públicamente para funcionar, públicamente para mostrar, reformatear, traducir, el extracto (en el todo o en parte) y distribuir tal Contenido de Usuario para cualquier objetivo, comercial, la publicidad, o de otra manera, sobre o en la conexión con el Sitio preparar los trabajos derivados de, o incorporarse en otros trabajos, tal Contenido de Usuario, y conceder y autorizar las sublicencias del anterior. Usted puede quitar su Contenido de Usuario del Sitio en cualquier momento. Si usted decide quitar su Contenido de Usuario, la licencia concedida encima automáticamente expirará, sin embargo usted reconoce que la Empresa puede conservar las copias archivadas de su Contenido de Usuario. Facebook no afirma ninguna propiedad sobre su Contenido de Usuario; más bien como entre nosotros y usted, sujeto a los derechos concedidos a nosotros en estos Términos(Condiciones), usted conserva la propiedad llena de todo su Contenido de Usuario y cualquier derecho de propiedad intelectual u otro derecho de propiedad asociado con su Contenido de Usuario.”

¿Fijar el contenido? ¿Por todo el mundo licenciar? ¿Con el Sitio preparar? Aunque parezca una traducción al castellano realizada por un monje tibetano disléxico - y dado que Zuckerberg es multimillonario pero no tiene suelto para pagar un traductor humano en condiciones- podemos dirigirnos a la misma web en inglés para salir de dudas y llegar a la misma conclusión: el coche es de mi padre pero me reservo la licencia de cogerlo cuando me de la gana, tunearlo, estrellarlo, atropellar gente, colgarle anuncios y en último caso venderlo. Ahí es nada. El caso es que a pesar de estas tiránicas condiciones todo el mundo se dió por satisfecho tras la vuelta a las mismas. Todo porque los iletrados usuarios Menéame, Digg y Valleywag promocionaron noticias de que Facebook había capitulado por las presiones sociales. Todo porque las masas votaron unánimemente que se había vuelto a la normalidad. Todo en virtud de la democrática Web 2.0.

18 03 09

iPhone 3.0

Sin hacer demasiado ruido -el que oyes viene de la blogosfera- Apple ha presentado hoy un avance de su software 3.0 para el iPhone. En términos generales es una puesta al día de las funciones del dispositivo, aderezado con alguna solución novedosa a problemas que para otros fabricantes son un verdadero quebradero de cabeza.

La presentación se dividió en dos secciones que responden a sendos motivos: Apple está escuchando las demandas de los desarolladores y también está escuchando a los usuarios. En base a esto ha puesto en marcha una serie de soluciones a los problemas que los dos colectivos han ido proponiendo a lo largo de este año. Voy a centrarme en las características que mas me han llamado la atención por orden de interés, si queréis una lista completa podéis verla en cualquier blog tecnológico que haya actualizado hoy.

  • Comunicación con otros dispositivos hardware: muchas de las quejas de los usuarios que se empeñan en comparar el iPhone con otros móviles se han dirigido a la falta de perfiles bluetooth que permitan comunicarlo con otro hardware. Lo que ha conseguido Apple en este sentido es eso y mucho mas. La idea es que cualquier periférico con bluetooth tenga la posibilidad de interactuar con aplicaciones dedicadas al control del mismo. En la presentación se ponían como ejemplo un medidor de glucosa que envía los datos al iPhone, unos altavoces que carecen de controles y delegan el control de funciones como la ecualización en una aplicación dedicada y un medidor de presión arterial controlado por la interfaz del iPhone. Son unos pocos ejemplos pero las posibles aplicaciones que se me ocurren son enormes, algo que hará que el mercado de hardware de terceros explote de verdad. La idea es que cualquier dispositivo pueda apoyarse en las posibilidades táctiles de la interfaz del iPhone. A nivel técnico el esfuerzo que ha llevado a hacer realidad algo así y que no estorbe al usuario es enorme: en el SDK se pueden usar APIs estándar o que cada fabricante personalice la suya. Para evitar que la comunicación sea un engorro para el usuario se ha utilizado el conocido protocolo Bonjour -una de las joyas de la corona de Apple, ampliamente infravalorado- que actúa de forma transparente, sin necesidad de autenticaciones y complejos emparejamientos bluetooth.
  • Comunicaciones P2P entre iPhones: bastante enlazado con lo anterior, la aplicación fundamental que se ha mostrado ha sido el juego en red mediante bluetooth y Bonjour pero es otra característica que abre un gran abanico de posibilidades, permitiendo que las aplicaciones se comuniquen entre si en diferentes dispositivos iPhone e iPod Touch cercanos para permitir herramientas colaborativas. En la presentación se usó esta tecnología para mostrar a dos personas tocando un instrumento de forma sincronizada. También se permite el envío de información entre dispositivos, con la posible excepción de audio/video si Apple no desea romper el frágil pacto que mantiene con los distribuidores de contenidos. Habrá que ver si por lo menos es posible el streaming.
  • Notificaciones push: otra tarea que ha debido ser todo un reto de poner en marcha. Un servidor central de Apple se encarga de repartir las notificaciones de las aplicaciones mediante texto, sonidos o etiquetas (esos numeritos en los iconos a los que nos tienen acostumbrados Mail y SMS) a nada menos que 30 millones de iPhone e iPod Touch en el momento en que sean necesarias. ¿Y todo para qué? pues para que nuestra pobre batería no sufra mas de lo necesario, talón de aquiles de todos los dispositivos móviles que optan por la multitarea pura.
  • Sincronización de notas: hasta ahora las notas en el iPhone son de uso limitado al no haber ningún mecanismo de sincronización con nuestro ordenador. En la presentación se mencionó que se usaría iTunes para esta labor, aunque lo que me imagino es que sincronizará con el lugar adecuado en OS X que es Mail, de forma análoga a como lo hacen los calendarios con iCal.
  • Spotlight: de forma similar a como funciona en OS X cualquier aplicación puede publicar sus contenidos como indexables para su búsqueda. Además de tener una interfaz dedicada también se integra en otras aplicaciones como Mail. Si buscamos un correo que no esté en el dispositivo se sigue buscando en el servidor. Este tipo de atención al detalle -también presente en la solución copy/paste- es lo que diferencia esta interfaz de las típicas “jailbreak”.
  • Mejoras en Mapas: ahora Mapas está disponible para ser llamado por cualquier aplicación, sin necesidad de salir de la misma, evitando las farragosas soluciones actuales de tener que llamar a un servicio de terceros como Yahoo Maps. Asimismo se ha creado una API que posibilitará el demandado servicio de direcciones GPS “turn by turn” usando mapas propietarios. Este verano veremos las orejas a Garmin y compañía.
  • Tethering: estaba claro que técnicamente es posible. Apple ha decidido dejar la pelota en el lado de las operadoras: en 3.0 está habilitada, solo es necesaria la bendición de cada operadora local. Esto seguramente no suponga ningún inconveniente en Europa pero sí puede serlo en otros lugares.

Otras notas de interés:

  • Se abre una nueva forma de negocio en el App Store: las subscripciones y los pagos dentro de las aplicaciones. El primer caso ha sido limitado intencionadamente por parte de Apple para evitar que las aplicaciones disponibles tengan licencias renovables en el tiempo, algo tristemente característico de otros dispositivos móviles. Desde el primer día Apple ha dejado claro que una aplicación del App Store ha de ser completa por si misma, evitando el usar demos -si acaso versiones lite- y otras limitaciones que ofrecen experiencias frustrantes al usuario. En el caso de pagos en las aplicaciones esperemos que los desarolladores no cometan abusos con esta posibilidad y sea algo estrechamente vigilado por Apple. Un ejemplo es que no van a permitir que una aplicación gratuita te ofrezca comprar contenidos para ampliarla mas tarde, a modo de demo engañabobos, y aplaudo esta decisión.
  • Por razones que desconozco no es posible el bluetooth stereo ni el MMS en el iPhone de primera generación. En el iPod Touch actual se habilitará el chip bluetooth hasta ahora “oculto”, tras la actualización.
  • Los controles parentales ahora se extienden a las aplicaciones. Posiblemente se avecinan programas para adultos.
  • Safari añadirá bastantes cosas, a destacar: recordará logins y ofrecerá protección anti-phishing.
  • Una de las 1000 nuevas API ofrecerá a los programadores una forma estándar de realizar streaming de audio y video, posibilitando cosas como la televisión a la carta en el iPhone.

Me agrada ver como Apple ha decidido ir añadiendo características a su ritmo, ajenos a las críticas de los que viven obsesionados por la “featuritis” -aquellos que hoy perjuran que su móvil de hace nosecuantos años ya hacía nosequé cosa que hoy se ha presentado-, dejando caer las opciones cuando realmente están bien cocinadas, ni antes ni después. Y que además lo hagan a su manera, con su forma particular de interpretar las soluciones a los problemas buscando un equilibrio entre el usuario novel y el experto, sin interrumpir a ninguno de los dos.

25 02 09

Los diez mandamientos del buen diseño

Dieter Rams fué ampliamente reconocido por sus trabajos para Braun en los ‘60 y formuló los 10 puntos clave del diseño industrial. Su lectura es siempre una inspiración.

23 02 09

Dropbox

Quiero terminar este bloque de entradas dedicadas a las tecnologías que han hecho posible la puesta en marcha de este blog hablando de uno de los servicios que más me ha sorprendido últimamente.

Dropbox es uno de esos productos que tiene como carta de presentación el manido cartel de “computación en la nube” y como tal puede echar para atrás, llevando al error de pensar que se trata de una de esas estrategias de marketing que tanto gustan a los medios 2.0. Lo mas probable es que si nadie me lo hubiera recomendado personalmente nunca lo hubiera probado porque en ocasiones es muy difícil separar el grano de la paja que tanto abunda por la red y tampoco es cuestión de pasarse el día apuntándose a cosas que no vas a usar.

En breve: un espacio de almacenamiento en Internet de 2 GB en modalidad gratuíta o  50 en modalidad “Pro” (el espacio disponible es lo único en que se diferencian). Hasta ahora nada espectacular pero es aquí donde se acaban las comparaciones con otros servicios similares. El que no tenga limitaciones de tamaño de archivo es un problema menos con el que lidiar. El que se pueda sinconizar con los contenidos de una carpeta local es una razón mas que suficiente para hacerse una cuenta y ponernos manos a la obra.

Además de disponer de una interfaz web muy clara y limpia para subir y trabajar con archivos tenemos un  sencillo cliente de sincronización multiplataforma Mac, Linux y Windows. La interfaz web es muy útil cuando estamos en equipos en los que no podemos instalar el cliente pero necesitamos acceder a los archivos, permitiéndonos seguir trabajando donde quiera que estemos.

El cliente de sincronización funciona en segundo plano de forma totalmente transparente, de forma muy similar a como trabajan iDisk o Time Machine: los pones en marcha y te olvidas. Abres un archivo y vas guardando cambios, el cliente se encarga de ir actualizando su copia en Dropbox. Para ver una demostración os recomiendo este screencast en que se aprecia la sencillez de uso de la que hablo.

Bien, una razón menos para contratar MobileMe. Sin embargo lo que pone la guinda al pastel, lo que realmente me ha enamorado, es la serie de funcionalidades que ofrece a mayores:

  • El poder obtener enlaces públicos a cualquier documento almacenado en la carpeta Public. Esto nos permite enviar por correo a cualquiera un enlace para su descarga pero las posibilidades son enormes. Sin ir mas lejos, el HTML de este blog llama al CSS alamcenado en mi Dropbox para poder editarlo en cualquier sitio. También he aprovechado para enviar un archivo a un familiar de casi 1 GB con un simple enlace de correo, la velocidad de descarga es excelente. Justo es decir que el iDisk de MobileMe también dispone de una funcionalidad similar.
  • Una vez borrados los archivos de Dropbox, tanto en la web como en nuestro disco local, siempre podemos recuperarlos con una opción “undelete” que tenemos en la interfaz web.
  • Si trabajamos con un documento y vamos guardando los cambios tenemos acceso a todas sus versiones desde la interfaz web, pudiendo recuperar cualquier punto de la edición. Esto es un verdadero lujo.
  • De camino viene una app nativa para iPhone para dar movilidad total al asunto. ¿Que mas se puede pedir?

Como aspectos negativos podemos destacar que el cliente está algo verde en todas las plataformas -por algo es beta- y en ocasiones tarda mas de 10 minutos en volver a sincronizar, obligando a cerrarlo y abrirlo fara forzar una sincronización cuando nos haga falta. También hay muchas quejas en los foros de que puede merendarse la CPU si se deja abierto mucho tiempo, razón por la que lo suelo arrancar y cerrar manualmente cuando lo necesito. Existen versiones experimentales en los foros de Dropbox -para los mas aventureros- que acaban con estos fallos que quizás empañan un poco un producto que de otro modo sería redondo. También echamos de menos algo que se encuentre entre 0 y 99$/año y que ofrezca entre 10 y 15 GB pero quizás cuando el producto sea mas maduro.

Wikis, servidores web, sincronización de documentos y favoritos, granja de archivos o cualquier cosa que se nos ocurra. Todo es posible cuando defines un servicio de forma tan sencilla y abierta. ¿Quién quiere un pendrive?

22 02 09

Helvetica

Es curioso cómo la tipografía está por todas partes pero casi nadie repara en ella. Sin apenas darnos cuenta es la responsable de modelar e imprimir carácter al mensaje que queremos transmitir. Una determinada tipografía ayuda a destacar el contenido o quitarle protagonismo hablando al volumen y tonalidad deseados por el autor. Evidentemente, el mundo de la tipografía ha explotado y se ha diversificado con la aparición de las fuentes digitales.

Helvetica nace de la tipografía Neue Haas Grotesk creada en los ‘50 por Max Miedinger para pasar en los ‘60 al catálogo de la casa Stempel distribuyéndose internacionalmente con el nombre con que la conocemos hoy. En seguida se convierte en uno de los símbolos mas importantes del Movimiento Moderno en los ‘70 formando parte del “Estilo Internacional” que tanto ha influido en el diseño contemporáneo.

El objetivo con el que fue creada es muy sencillo: responde a la necesidad de una tipografía clara y neutral, sin significado en su forma (en contraposición a las complejas y recargadas líneas que puso de moda el modernismo) que pudiera aplicarse fácilmente a documentos oficiales. La expansión de la que gozó su popularidad en los 60 y 70 fue enorme: pasó a formar parte de la señalética y documentación oficial de EEUU, Canadá y Reino Unido principalmente. Desde señales en autopistas hasta carteles en el metro, formularios gubernamentales y todo tipo de espacios urbanos. En 1984 la inclusión como fuente digital de sistema en el primigenio Apple Macintosh la llevó a su máximo de popularidad, pudiendo utilizarla cualquier usuario para sus tareas.

Helvetica funciona especialmente bien en pantallas de ordenador y dispositivos digitales, imprimiendo la fuerza y claridad justa en el texto. En Mac OS X está fuertemente ligada al sistema operativo, de modo que si intentamos borrarla el sistema se encargará de recordarnos cortésmente que la ha vuelto a colocar en su sitio.

Sin embargo es bastante frecuente que cualquiera que no sea un entendido en tipografía confunda Helvetica con su hermana bastarda: Arial. En los ‘90 Microsoft buscaba una tipografía para su nuevo sistema operativo Windows y si se quería incluir Helvetica había que pagar la licencia correspondiente. La casa Monotype ofreció una alternativa sustancialmente mas económica llamada Arial y Microsoft no se los pensó dos veces. Ésta era una tipografía de peso similar a Helvetica pero que variaba los elementos suficientes como para no caer en el plagio. Lo malo es que en este proceso acabaron con los rasgos que definían el carácter de Helvetica: su severa ortogonalidad (líneas casi siempre horizontales o verticales) y su fuerza expresiva en sus icónicas “R”, “G” y “t” especialmente.

Aunque fáciles de diferenciar si se presta atención, lo normal es que Arial pase por Helvetica para la gran mayoría. Teniendo en cuenta esto y que Microsoft incluye en sus instalaciones de Windows y Office Arial y no Helvetica tenemos que el uso de la primera se dispara a partir de los ‘90 con la expansión de Windows, obviando sin miramientos la que hasta entonces era tipografía mas utilizada de la historia. Mas sangrante si cabe es el caso de MS Office en Windows en el que al escoger de la lista de tipos “Helvetica” escribiremos con Arial (aunque la fuente escogida siga indicando “Helvetica”), empleando la técnica del gato por liebre, sin mayores rubores.

Helvetica es también el nombre del diseño en que se basa este blog, excelentemente concebido por Marco van Hylckama Vlieg y personalizado por un servidor que pretende rendir homenaje a la que muchas veces ha sido proclamada como la mejor tipografía de todos los tiempos. Es por esto por lo que TriRepetae no se verá correctamente en ordenadores Windows desprovistos de la fuente Helvetica. De la misma forma que no se han incluido hacks para hacer funcionar el sitio en Internet Explorer 6 -dado que éste no soporta los estándares web- tampoco he ajustado el aspecto del sitio para que se vea de forma óptima con Arial. Esto no quiere decir que el sitio no se vea, simplemente no se verá como yo lo he concebido.

No quiero terminar sin una mención especial al documental Helvetica de Gary Hustwit que, si este post os ha picado la curiosidad, deberíais ver de inmediato y a la espera de su siguiente aventura Objectified de próximo estreno en SXSW09 y del que daré cuenta a su debido momento.

20 02 09

Tumblr

Echando un vistazo a las soluciones para realizar un blog sencillo podemos encontrarnos con un generoso surtido de opciones. Una de las que mas me ha gustado es Tumblr por varios motivos. 

El carácter minimalista del sitio se acerca al tipo de blog que me gusta, evitando las complicaciones de mantener uno basado en WordPress o Livejournal. Existen formas de extenderlo mediante plugins y hacks de terceros pero si hubiera querido algo así me hubiera decantado uno de los servicios mencionados. Tumblr no incentiva los blogs modulares -el sitio siempre se mantiene, idealmente, limpio y sencillo- pero sí promueve lo importante: los contenidos. La filosofía sería cercana a minimizar las herramientas tecnológicas para dar protagonismo a los contenidos. Unos lo usarán a modo de fotolog, otros a modo de blog y otros darán la prioridad a la faceta de “red social”: lo abierto del servicio (algo que comparte con Twitter) da pie a desarrollar cualquier idea, a hacer lo que quieras de él y en definitiva a hacerlo tuyo.

Por defecto no tenemos mas que un puñado de formas de subir entradas con los tipos de contenidos mas comunes y unas plantillas para ayudarnos a empezar a añadir cosas. En cinco minutos tienes todo listo para empezar a escribir. Lo demás queda en segundo plano, ni siquiera soporta comentarios en los posts si no es con plugins de terceros que no tengo intención de investigar. No hay blogroll, no hay barras laterales, no hay blogspam. No se trata de conversar, no hay diálogo, sólo exposición.

Esto no quiere decir que no se integre bien con otros servicios, la simbiosis entre Tumblr y Twitter es ejemplar: disponemos de formas de twittear las entradas o añadir nuestros tweets al blog. En parte considero Tumblr una extensión de mis entradas en Twitter (del que hablaré largo y tendido en un post dedicado) que me permite explayarme mas cómodamente sobre temas para los que 140 caracteres -aunque me encanta esta limitación- no son suficientes. 

Tampoco quiere decir que el feedback no sea bienvenido. Todas vuestras quejas, correcciones y sugerencias serán atendidas en el correo de contacto que hay enlazado en la cabecera.