People think it’s this veneer — that the designers are handed this box and told, ‘Make it look good!’ That’s not what we think design is. It’s not just what it looks like and feels like. Design is how it works.Steve Jobs (via minimalmac)
People think it’s this veneer — that the designers are handed this box and told, ‘Make it look good!’ That’s not what we think design is. It’s not just what it looks like and feels like. Design is how it works.Steve Jobs (via minimalmac)
En el contínuo reinventar la rueda al que nos someten los medios informativos tecnológicos nos econtramos con asombrosos ejemplos de márketing, capaces de impulsar modas que para sí quisiera la industria textil femenina. El término tecnológico más fashion en todas las pasarelas desde hace algunas temporadas es la nube.
La computación en la nube viene a consistir en una serie de servicios que permiten almacenar permanentemente en servidores nuestros datos para poder consultarlos desde cualquier dispositivo conectado a Internet mediante un cliente que los guarda de forma local temporalmente. ¡Qué me dices! ¡clientes y servidores! ¿Quieres decir, como esos clientes y servidores de correo que llevo usando 15 años? Exactamente eso, porque si una hay una cualidad en el márketing al uso sería la de vendernos con otro nombre lo que ya venimos haciendo desde hace tiempo.
En cierto modo la computación en la nube es conceptualmente idéntica al sistema de procesamiento de datos que predominó, cual dinosaurio tecnológico, en los 60 y 70: los mainframes. En un momento en el que el coste de los procesadores y memoria era enorme tenía sentido que una serie de terminales sin capacidades de computación propia -terminales tontos- se conectaran a un servidor central que proveía del músculo necesario para llevar a cabo las tareas de todos los usuarios. A pesar de la importancia que se les dió en su momento, la muerte de los mainframe fue povocada por el propio avance tencnológico en los 80 con el abaratamiento de los ordenadores personales, suficientes para dedicar de forma individual todos los recursos a cada usuario, haciendo prescindible el concepto de cerebro centralizado.
La estructura cliente-servidor de Internet ha traído de vuelta las ideas del mainframe en forma de enormes y carísimas granjas de servidores gobernados por Google, Amazon o Yahoo. La idea vuelve a ser que las granjas se ocupen de almacenar y procesar nuestros datos, mientras nos conectamos a ellas con nuestros terminales, cada vez menos tontos y más baratos. Y esto es así porque en estos momentos es impensable que uno pueda costearse el tener sus propios servidores en casa, tanto a nivel económico como práctico. De hecho si así fuera pasaríamos de la estructura Cliente-servidor predominante desde los inicios de Internet a una red de iguales en la que todos fueramos clientes y servidores a la vez (¿os suena eso del p2p?). Quizás es algo pronto para pensar en un peer-to-peer computing pero igual me apropio el término antes de que llegue a las pasarelas. Ah vale, que llego tarde [pdf].
Sin intentar aventurar lo que va a ocurrir en el futuro, todavía lejano y traicionero, nos encontramos actualmente con un problema fundamental a la hora de trabajar con la nube: el acceso a los datos cuando no tenemos conectividad a Internet. Se me ocurren muchas situaciones de la vida real en las que esto sucede y otras en la que es incluso deseable. El problema afecta a los servicios puramente residentes en Internet como las aplicaciones de Google (Gmail, Reader, Calendar, Docs…), Flickr, Soundcloud y varios cientos más. Por lo general el inconveniente se resuelve usando clientes de terceros que sincronizan los datos con dichos servidores periódicamente y los guardan de forma local en uno o varios de nuestros dispositivos. La desventaja -o ventaja dependiendo del caso- es que sustituímos la interfaz de usuario del servicio original por la de un tercero, en ocasiones superior en funcionalidad y usabilidad (véase clientes de Twitter, clientes IMAP para Gmail o lectores RSS).
Una segunda solución al problema del acceso offline es la que propone Google con Gears o Palm con su WebOS: las aplicaciones se acceden usando la interfaz web habitual, conservando el GUI que propone el servicio, pero podemos seguir teniendo los datos de forma local ya que estos se guardan en bases de datos que siguen disponibles cuando estamos sin conexión, gracias a la especificación HTML5.
Este es el futuro inmediato, pero todo esto no supone más que refinamientos, problemas técnicos que al usuario final ni le van ni le vienen. El cambio está permitiendo que pasemos de trabajar en la nube a trabajar con la nube. Así hasta la siguiente reinvención de la rueda.
Uno de los inventos de la pomposamente llamada “Web 2.0” es un supuestamente novedoso caracter social de los servicios: interacción, democracia, participación, ubicuidad y otros palabros que van perdiendo su sentido a medida que se soban empleándolos en cualquier contexto y generalizándolos sin miramientos. A poco que observemos los que llevamos un tiempo en esto nos daremos cuenta de que no es mas que un intento de volver a vendernos lo de siempre con un envoltorio más moderno, más limpio, más minimal, más ecológico, más igualitario. Lo más.
En realidad desde que existe Internet las redes de comunicaciones siempre han sido sociales en el sentido de que ponen en contacto a gente separada en el tiempo y el espacio. Es la razón de ser de Internet. Desde los primigenios BBS y listas de correo -anteriores a la propia web- hasta los foros, el IRC, la mensajería instantánea y tantos otros servicios de participación masiva durante los 90 y principios de la década actual. Cada servicio con sus ventajas e inconvenientes: los BBS, foros y listas de correo permitían amplias e interesantes discusiones asíncronas que finalmente se perdían en el olvido aplastadas por los topics mas novedosos. En el caso de la mensajería instantánea y el IRC podías pasarte tranquilamente el 90% del tiempo en espera mientas aparecía alguien con quien comentar la última chorrada que se te pasaba por la cabeza. ¿La web en si? tremendamente aburrida y repetitiva. Y en esto que llega la Web 2.0.
Algunos lumbreras de Silicon Valley debieron ponerse a observar el panorama cayendo en la cuenta de lo que todos veníamos denunciando: lo que fallaba en Internet eran los contenidos. Pero claro, pagar a alguien para crear contenidos es caro, muy caro si los quieres de una cierta calidad. La solución ideal podría venir de la mano del propio usuario de modo que yo te doy la plataforma y tu me das los contenidos. Así, de gratis. Pero claro, cuando le das el poder a una panda de descerebrados pasa lo que pasa: la red se llena del estiércol de unas personas empeñadas en demostrar que la estupidez no tiene límites.
Había que parar ese sinsentido, esa riada de mal gusto autodestructiva que no llevaba a Internet mas que por el desagüe. Pero claro, pensaron los lumbreras de la Web 2.0, moderar tal cantidad de detritos generados por segundo es una tarea imposible además de muy cara. La solución pasa entonces por la democracia. Total, la cantidad de despropósitos que se han justificado en su nombre a nivel mundial no puede degradar más su significado. Confiando en la sabiduría de las masas se crean más servicios que nos llenan la vida de votos, preferencias, favoritos, tags y trackbacks que se intercambian como los cromos y estratifican las redes sociales en personas mas o menos influyentes. El resultado es una vuelta al punto de partida pero a gran escala: unos pocos generan los contenidos y los demás se dedican a repetirlos hasta la náusea.
Todo esto nos lleva a la situación actual en la que una economía apretada y la necesidad de sacar rendimiento monetario a tal cantidad de servicios gratuítos sirven como pretexto para cometer abusos de cualquier tipo. En Febrero sin ir mas lejos Facebook revisaba sin previo aviso sus términos de servicio (TOS) en los que explicitaba que cualquier contenido agregado por un usuario pasaba a ser propiedad de Facebook. Esto causó -por obra y gracia de la democracia 2.0- una notable revuelta de bajas masivas que obligó al señor Zuckerberg a rectificar a los tres días volviendo a los términos antiguos -y vigentes en estos momentos- que paradójicamente declaran exactamente lo mismo que el polémico y fallido TOS pero de forma implícita, a hurtadillas. Concretamente en este párrafo:
“Cuando usted fija el Contenido de Usuario al Sitio, usted autoriza y nos dirige para hacer tal copia de eso como consideramos necesario para facilitar la fijación y el almacenaje del Contenido de Usuario sobre el Sitio. Por fijando el Contenido de Usuario a cualquier parte del Sitio, usted automáticamente concede, y usted representa y garantiza que usted tiene el derecho de conceder, a la Empresa un irrevocable, perpetuo, no exclusivo, transferible, totalmente pagado, por todo el mundo licenciar (con el derecho a la sublicencia) para usar, copiar, públicamente para funcionar, públicamente para mostrar, reformatear, traducir, el extracto (en el todo o en parte) y distribuir tal Contenido de Usuario para cualquier objetivo, comercial, la publicidad, o de otra manera, sobre o en la conexión con el Sitio preparar los trabajos derivados de, o incorporarse en otros trabajos, tal Contenido de Usuario, y conceder y autorizar las sublicencias del anterior. Usted puede quitar su Contenido de Usuario del Sitio en cualquier momento. Si usted decide quitar su Contenido de Usuario, la licencia concedida encima automáticamente expirará, sin embargo usted reconoce que la Empresa puede conservar las copias archivadas de su Contenido de Usuario. Facebook no afirma ninguna propiedad sobre su Contenido de Usuario; más bien como entre nosotros y usted, sujeto a los derechos concedidos a nosotros en estos Términos(Condiciones), usted conserva la propiedad llena de todo su Contenido de Usuario y cualquier derecho de propiedad intelectual u otro derecho de propiedad asociado con su Contenido de Usuario.”
¿Fijar el contenido? ¿Por todo el mundo licenciar? ¿Con el Sitio preparar? Aunque parezca una traducción al castellano realizada por un monje tibetano disléxico - y dado que Zuckerberg es multimillonario pero no tiene suelto para pagar un traductor humano en condiciones- podemos dirigirnos a la misma web en inglés para salir de dudas y llegar a la misma conclusión: el coche es de mi padre pero me reservo la licencia de cogerlo cuando me de la gana, tunearlo, estrellarlo, atropellar gente, colgarle anuncios y en último caso venderlo. Ahí es nada. El caso es que a pesar de estas tiránicas condiciones todo el mundo se dió por satisfecho tras la vuelta a las mismas. Todo porque los iletrados usuarios Menéame, Digg y Valleywag promocionaron noticias de que Facebook había capitulado por las presiones sociales. Todo porque las masas votaron unánimemente que se había vuelto a la normalidad. Todo en virtud de la democrática Web 2.0.
Sin hacer demasiado ruido -el que oyes viene de la blogosfera- Apple ha presentado hoy un avance de su software 3.0 para el iPhone. En términos generales es una puesta al día de las funciones del dispositivo, aderezado con alguna solución novedosa a problemas que para otros fabricantes son un verdadero quebradero de cabeza.
La presentación se dividió en dos secciones que responden a sendos motivos: Apple está escuchando las demandas de los desarolladores y también está escuchando a los usuarios. En base a esto ha puesto en marcha una serie de soluciones a los problemas que los dos colectivos han ido proponiendo a lo largo de este año. Voy a centrarme en las características que mas me han llamado la atención por orden de interés, si queréis una lista completa podéis verla en cualquier blog tecnológico que haya actualizado hoy.
Otras notas de interés:
Me agrada ver como Apple ha decidido ir añadiendo características a su ritmo, ajenos a las críticas de los que viven obsesionados por la “featuritis” -aquellos que hoy perjuran que su móvil de hace nosecuantos años ya hacía nosequé cosa que hoy se ha presentado-, dejando caer las opciones cuando realmente están bien cocinadas, ni antes ni después. Y que además lo hagan a su manera, con su forma particular de interpretar las soluciones a los problemas buscando un equilibrio entre el usuario novel y el experto, sin interrumpir a ninguno de los dos.
Dieter Rams fué ampliamente reconocido por sus trabajos para Braun en los ‘60 y formuló los 10 puntos clave del diseño industrial. Su lectura es siempre una inspiración.
Quiero terminar este bloque de entradas dedicadas a las tecnologías que han hecho posible la puesta en marcha de este blog hablando de uno de los servicios que más me ha sorprendido últimamente.
Dropbox es uno de esos productos que tiene como carta de presentación el manido cartel de “computación en la nube” y como tal puede echar para atrás, llevando al error de pensar que se trata de una de esas estrategias de marketing que tanto gustan a los medios 2.0. Lo mas probable es que si nadie me lo hubiera recomendado personalmente nunca lo hubiera probado porque en ocasiones es muy difícil separar el grano de la paja que tanto abunda por la red y tampoco es cuestión de pasarse el día apuntándose a cosas que no vas a usar.
En breve: un espacio de almacenamiento en Internet de 2 GB en modalidad gratuíta o 50 en modalidad “Pro” (el espacio disponible es lo único en que se diferencian). Hasta ahora nada espectacular pero es aquí donde se acaban las comparaciones con otros servicios similares. El que no tenga limitaciones de tamaño de archivo es un problema menos con el que lidiar. El que se pueda sinconizar con los contenidos de una carpeta local es una razón mas que suficiente para hacerse una cuenta y ponernos manos a la obra.
Además de disponer de una interfaz web muy clara y limpia para subir y trabajar con archivos tenemos un sencillo cliente de sincronización multiplataforma Mac, Linux y Windows. La interfaz web es muy útil cuando estamos en equipos en los que no podemos instalar el cliente pero necesitamos acceder a los archivos, permitiéndonos seguir trabajando donde quiera que estemos.
El cliente de sincronización funciona en segundo plano de forma totalmente transparente, de forma muy similar a como trabajan iDisk o Time Machine: los pones en marcha y te olvidas. Abres un archivo y vas guardando cambios, el cliente se encarga de ir actualizando su copia en Dropbox. Para ver una demostración os recomiendo este screencast en que se aprecia la sencillez de uso de la que hablo.
Bien, una razón menos para contratar MobileMe. Sin embargo lo que pone la guinda al pastel, lo que realmente me ha enamorado, es la serie de funcionalidades que ofrece a mayores:
Como aspectos negativos podemos destacar que el cliente está algo verde en todas las plataformas -por algo es beta- y en ocasiones tarda mas de 10 minutos en volver a sincronizar, obligando a cerrarlo y abrirlo fara forzar una sincronización cuando nos haga falta. También hay muchas quejas en los foros de que puede merendarse la CPU si se deja abierto mucho tiempo, razón por la que lo suelo arrancar y cerrar manualmente cuando lo necesito. Existen versiones experimentales en los foros de Dropbox -para los mas aventureros- que acaban con estos fallos que quizás empañan un poco un producto que de otro modo sería redondo. También echamos de menos algo que se encuentre entre 0 y 99$/año y que ofrezca entre 10 y 15 GB pero quizás cuando el producto sea mas maduro.
Wikis, servidores web, sincronización de documentos y favoritos, granja de archivos o cualquier cosa que se nos ocurra. Todo es posible cuando defines un servicio de forma tan sencilla y abierta. ¿Quién quiere un pendrive?
Es curioso cómo la tipografía está por todas partes pero casi nadie repara en ella. Sin apenas darnos cuenta es la responsable de modelar e imprimir carácter al mensaje que queremos transmitir. Una determinada tipografía ayuda a destacar el contenido o quitarle protagonismo hablando al volumen y tonalidad deseados por el autor. Evidentemente, el mundo de la tipografía ha explotado y se ha diversificado con la aparición de las fuentes digitales.
Helvetica nace de la tipografía Neue Haas Grotesk creada en los ‘50 por Max Miedinger para pasar en los ‘60 al catálogo de la casa Stempel distribuyéndose internacionalmente con el nombre con que la conocemos hoy. En seguida se convierte en uno de los símbolos mas importantes del Movimiento Moderno en los ‘70 formando parte del “Estilo Internacional” que tanto ha influido en el diseño contemporáneo.
El objetivo con el que fue creada es muy sencillo: responde a la necesidad de una tipografía clara y neutral, sin significado en su forma (en contraposición a las complejas y recargadas líneas que puso de moda el modernismo) que pudiera aplicarse fácilmente a documentos oficiales. La expansión de la que gozó su popularidad en los 60 y 70 fue enorme: pasó a formar parte de la señalética y documentación oficial de EEUU, Canadá y Reino Unido principalmente. Desde señales en autopistas hasta carteles en el metro, formularios gubernamentales y todo tipo de espacios urbanos. En 1984 la inclusión como fuente digital de sistema en el primigenio Apple Macintosh la llevó a su máximo de popularidad, pudiendo utilizarla cualquier usuario para sus tareas.
Helvetica funciona especialmente bien en pantallas de ordenador y dispositivos digitales, imprimiendo la fuerza y claridad justa en el texto. En Mac OS X está fuertemente ligada al sistema operativo, de modo que si intentamos borrarla el sistema se encargará de recordarnos cortésmente que la ha vuelto a colocar en su sitio.
Sin embargo es bastante frecuente que cualquiera que no sea un entendido en tipografía confunda Helvetica con su hermana bastarda: Arial. En los ‘90 Microsoft buscaba una tipografía para su nuevo sistema operativo Windows y si se quería incluir Helvetica había que pagar la licencia correspondiente. La casa Monotype ofreció una alternativa sustancialmente mas económica llamada Arial y Microsoft no se los pensó dos veces. Ésta era una tipografía de peso similar a Helvetica pero que variaba los elementos suficientes como para no caer en el plagio. Lo malo es que en este proceso acabaron con los rasgos que definían el carácter de Helvetica: su severa ortogonalidad (líneas casi siempre horizontales o verticales) y su fuerza expresiva en sus icónicas “R”, “G” y “t” especialmente.
Aunque fáciles de diferenciar si se presta atención, lo normal es que Arial pase por Helvetica para la gran mayoría. Teniendo en cuenta esto y que Microsoft incluye en sus instalaciones de Windows y Office Arial y no Helvetica tenemos que el uso de la primera se dispara a partir de los ‘90 con la expansión de Windows, obviando sin miramientos la que hasta entonces era tipografía mas utilizada de la historia. Mas sangrante si cabe es el caso de MS Office en Windows en el que al escoger de la lista de tipos “Helvetica” escribiremos con Arial (aunque la fuente escogida siga indicando “Helvetica”), empleando la técnica del gato por liebre, sin mayores rubores.
Helvetica es también el nombre del diseño en que se basa este blog, excelentemente concebido por Marco van Hylckama Vlieg y personalizado por un servidor que pretende rendir homenaje a la que muchas veces ha sido proclamada como la mejor tipografía de todos los tiempos. Es por esto por lo que TriRepetae no se verá correctamente en ordenadores Windows desprovistos de la fuente Helvetica. De la misma forma que no se han incluido hacks para hacer funcionar el sitio en Internet Explorer 6 -dado que éste no soporta los estándares web- tampoco he ajustado el aspecto del sitio para que se vea de forma óptima con Arial. Esto no quiere decir que el sitio no se vea, simplemente no se verá como yo lo he concebido.
No quiero terminar sin una mención especial al documental Helvetica de Gary Hustwit que, si este post os ha picado la curiosidad, deberíais ver de inmediato y a la espera de su siguiente aventura Objectified de próximo estreno en SXSW09 y del que daré cuenta a su debido momento.
Echando un vistazo a las soluciones para realizar un blog sencillo podemos encontrarnos con un generoso surtido de opciones. Una de las que mas me ha gustado es Tumblr por varios motivos.
El carácter minimalista del sitio se acerca al tipo de blog que me gusta, evitando las complicaciones de mantener uno basado en WordPress o Livejournal. Existen formas de extenderlo mediante plugins y hacks de terceros pero si hubiera querido algo así me hubiera decantado uno de los servicios mencionados. Tumblr no incentiva los blogs modulares -el sitio siempre se mantiene, idealmente, limpio y sencillo- pero sí promueve lo importante: los contenidos. La filosofía sería cercana a minimizar las herramientas tecnológicas para dar protagonismo a los contenidos. Unos lo usarán a modo de fotolog, otros a modo de blog y otros darán la prioridad a la faceta de “red social”: lo abierto del servicio (algo que comparte con Twitter) da pie a desarrollar cualquier idea, a hacer lo que quieras de él y en definitiva a hacerlo tuyo.
Por defecto no tenemos mas que un puñado de formas de subir entradas con los tipos de contenidos mas comunes y unas plantillas para ayudarnos a empezar a añadir cosas. En cinco minutos tienes todo listo para empezar a escribir. Lo demás queda en segundo plano, ni siquiera soporta comentarios en los posts si no es con plugins de terceros que no tengo intención de investigar. No hay blogroll, no hay barras laterales, no hay blogspam. No se trata de conversar, no hay diálogo, sólo exposición.
Esto no quiere decir que no se integre bien con otros servicios, la simbiosis entre Tumblr y Twitter es ejemplar: disponemos de formas de twittear las entradas o añadir nuestros tweets al blog. En parte considero Tumblr una extensión de mis entradas en Twitter (del que hablaré largo y tendido en un post dedicado) que me permite explayarme mas cómodamente sobre temas para los que 140 caracteres -aunque me encanta esta limitación- no son suficientes.
Tampoco quiere decir que el feedback no sea bienvenido. Todas vuestras quejas, correcciones y sugerencias serán atendidas en el correo de contacto que hay enlazado en la cabecera.